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La escritora disertó y contestó preguntas durante una charla en el Colón.

Liliana Heker: ''Tenemos que estar sensibles a todo lo que ocurre''


"Estamos en una época de hiperinformación, en la que las injusticias, el drama, se han vuelto un espectáculo", fue una de las expresiones que compartió anoche la escritora argentina Liliana Heker con el público, que tuvo la oportunidad de acercarse a ella en la primera charla del ciclo con los escritores que organizan adn Cultura y la empresa de seguros Zurich.

En el cálido ambiente del Centro de Experimentación del Teatro Colón (CETC), la escritora, con encanto, simpatía y cordialidad, desplegó su pensamiento sobre la literatura, el proceso de la escritura de ficción, sus comienzos literarios, la realidad social pasada y presente, e ilustró sus reflexiones con anécdotas que alternaron la información con el buen humor.

"No soy política ni lo quiero ser, pero sí creo que la palabra compromiso, que se ha deteriorado mucho, debe seguir teniendo vigencia. Tenemos que estar sensibles a lo que ocurre", estimó la autora de El fin de la historia, al reflexionar acerca de que hoy hay una actitud mediática que tiende a transformar el dolor en espectáculo.

Heker fue responsable de dos revistas literarias de indudable trascendencia en nuestro país, que fueron El Escarabajo de Oro y el Ornitorrinco, en las que publicó ensayos, críticas y desde las cuales participó en debates.

El diálogo con la narradora estuvo guiado por Héctor M. Guyot, subeditor de la revista semanal de La Nación adn CULTURA, quien al preguntarle por el título de su novela El fin de la historia recibió como respuesta de Heker que una de las acepciones del título era su alusión irónica a la teoría de Francis Fukuyama.

"Sin duda, estamos en el comienzo de una historia, siempre estamos en el comienzo de una historia que desconocemos. Yo no soy nostálgica. Viví intensamente los 60, pero esta época también está cargada de desafíos. Ciertas desigualdades sociales se ven ahora más que en los 60", señaló la autora, que estuvo comprometida con la realidad social y las ideas revolucionarias de la época.

Creadora de ficciones

A propósito de su reciente novela, que se sitúa en la época de la última dictadura militar y hace referencia a la acción revolucionaria, los centros de detención, la tortura, Heker se definió como "una creadora de ficciones, no como una escritora testimonial". Sucede que para la escritora, "la ficción es rica porque es ambigua e ilumina zonas de conflicto". Para Heker, el desafío es "construir un texto que tenga su propia autonomía, aunque tome episodios de la vida real".

En cuanto a sus comienzos literarios, a los 16 años, Heker envió un poema a la revista El Grillo de Papel con una carta. La respuesta del escritor Abelardo Castillo fue que el poema era pésimo, pero que en la carta había una escritora. "Tenía razón", dijo ayer Heker, que mientras desplegaba sus primeros pasos literarios estudiaba Física en la Facultad de Ciencias Exactas. Al final de cuatro años, pudo más la escritura que la física.

Sus cuentos reflejan situaciones cotidianas en medio de las cuales surge cierto absurdo que trastoca esa cotidianidad, comentó Guyot. "Los personajes salen de la observación de los otros, pero con la escritura se pone en actividad el ser complejo que uno tiene", comentó la autora de La crueldad de la vida .

Al respecto, destacó también que "mediante la imaginación, esa construcción que uno puede armar le da a ese hecho mínimo distintas significaciones. Eso es lo que uno hace cuando escribe". Una de las anécdotas que contó para ilustrar el funcionamiento entre la realidad y el proceso de creación literaria fue la de una vez que con un grupo se reunió para intentar ver el cometa Halley. De la experiencia, en ese momento divertida, pensó que luego escribiría un cuento humorístico. Sin embargo, tiempo después, terminó escribiendo un relato que se refiere al descubrimiento de la muerte. "El paso del tiempo incide. Uno siempre es una persona nueva desde la escritura. Ahora escribo textos que antes no hubiera escrito", comentó.

Cuando llegó la hora de las preguntas del público, una de las personas que ayer disfrutaron de la interesante conversación preguntó a Heker si tenía pánico a la página en blanco, a lo que la escritora respondió: "La página en blanco es un estímulo".

Sin duda, todos sus libros lo confirman.

Por Laura Casanovas

Fuente: adnCultura

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