Sábado
29
Febrero
Occidentes

Pese a sus buenos actores (excepto el protagonista, Tristán Ulloa), sus lindos paisajes y algunos aciertos de dirección, "El destino" falla en su intento de trasladar al cine la poética del escritor Héctor Tizón.

No tuvo buena crítica el film inspirado en la novela de Héctor Tizón


Sería inconveniente, y también incorrecto, decir que esta floja película lleva a la pantalla la hermosa e inasible novela corta "El hombre que llegó a un pueblo", de Héctor Tizón. Difícil hablar de adaptación. El propio film dice en los títulos "inspirado en". Incluso podría decir libremente inspirado, y aún más, vagamente inspirado. Cada obra vale por sí misma. Nos tienta, igualmente, contar que el protagonista de la novela huye de la cárcel con un compañero. Este muere, y el otro, disfrazado de cura, aparece en un pueblito perdido de la Puna, donde cansinamente están esperando que llegue el progreso, o que aunque sea llegue el cura que han pedido hace años.

Casualmente, el prófugo tiene facilidad de palabra para envolverlos con ambigüedad, y vocación de holganza para dejarse agasajar. Si le creen del todo, no sabemos, pero ellos tienen su explicación: "padre cura, todos decimos que no somos cuando somos, y todos somos lo que no podemos ser. Todos andamos con uno mismo y la sombra que uno deja en el suelo". Ya más tarde vendrán el progreso, la codicia, las devociones laicas, el desplazamiento, el olvido, quizá también la pérdida de la sabiduría serrana. Metáfora poética sobre el "pasaje del tiempo quieto al de la movilidad, del burro al automóvil", semejante novela es intransferible.

Miguel Pereira, entonces, toma otro camino. En su película, un narcotraficante español disfrazado de cura pierde un negocio, huye, y debe seguir vistiendo sotana en un pueblo igualmente perdido de la Puna, cuya centenaria iglesia conserva una valiosa custodia de oro puro. Así, el deseo de sentirse apreciado se mide con tentaciones quizá más redituables, pero que lo convertirían en un traidor. Apuntes policiales, culturales, de comedia, y también ideológicos (por algo se cita la lucha contra la depredación de los conquistadores), toman acá un peso más evidente.

La belleza de las palabras, en cambio, queda bastante perdida, aun cuando se mantengan algunos lindos diálogos entre el ciego del pueblo y el "semicura ilustrado", como por ahí lo define una anciana.

Muy lindas, las actuaciones de los músicos Tomás Lipán como el ciego, y Tukuta Gordillo como el artesano Jesús, que se presenta diciendo "Soy alfarero", con unción, más que con orgullo, y que ha de morir para que el otro viva (excelente variación de Pereira respecto al texto original).

Hermosa, la música de Gordillo y del recientemente fallecido Ricardo Vilca, el autor de "Guanaqueando". Hermosos también los paisajes, como cabe esperar, casi todo filmado en Yavi, Cerro Colorado y Salinas Grandes. Y buenas las demás actuaciones, con mayoría de actores locales y sólo dos actrices profesionales: Mimí Ardú (la maliciosa mujer del almacenero) y Carolina Román, formoseña de origen. Lástima que justo el actor protagónico, el español Tristán Ulloa ("Lucía y el sexo"), no resulte del todo verosímil.

Por P.S.

Fuente: Ambito Web

Noticias de Literatura
Servicios de Literatura finalizadas
Servicios de Literatura finalizadas
Escuchá Radio De Tango
Novedades de Literatura
La Máquina de Susana, de Moira Irigoyen
¿Era ilusión, o juventud divino tesoro?
Ejercitación de las funciones ejecutivas
Paidós lanza al mercado una obra de suma utilidad para psicólogos, psicopedagogos y otros profesionales que aborden el entrenamiento cognitivo y ejecutivo.
La radio del norte

Seguinos

Twitter Facebook
Radio La Quebrada Radio de Tango Indexarte Escribirte Occidentes Escuchanos
©2010-2020 | occidentes.com.ar | Todos los derechos reservados | Diseño Web