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El director de la revista Casa de las Américas visita México para participar en las Segundas Jornadas Internacionales de Poesía Latinoamericana que se efectúan en la ciudad de Puebla.

Roberto Fernández Retamar: ''Cien años de soledad es El Quijote de nuestra época''


La literatura latinoamericana empezó a forjar su propio rostro desde muy temprano, para no depender de la literatura hispánica, con personajes como Sor Juana Inés de la Cruz, afirma el poeta y ensayista Roberto Fernández Retamar (La Habana, 1930).

En entrevista con La Jornada, el escritor cubano explica que en los años 60 "hubo un gran reconocimiento, grande y justo, de la narrativa latinoamericana, y se ha pensado, desde entonces, que nuestra literatura tiene un rostro propio. Pero creo que esto se alcanzó desde antes, con el modernismo, no sólo con los grandes poetas, sino con los grandes prosistas, como José Martí, Rubén Darío, Horacio Quiroga, Manuel Gutiérrez Nájera, quien rogó que no era poeta. El de ellos es el momento de independencia de la literatura latinoamericana".

Un lenguaje con varios matices

Fernández Retamar presentó el pasado lunes su Antología personal de poemas y ensayos, así como parte de sus memorias, recopiladas en el libro Recuerdo A, en el teatro Arlequín de Puebla.

Convencido de que la literatura latinoamericana "tenía ya un rostro propio" en la pluma de escritores como el inca Garcilaso de la Vega o el mexicano Salvador Díaz Mirón, el escritor destaca la importancia que hace 40 años tuvo la irrupción, en las letras del continente, de la obra de Gabriel García Márquez.

"Fue prodigioso", dice entusiasmado, "el domingo, precisamente, estuvimos juntos Gabo y yo en una comida en la ciudad de México. Lo quiero y lo admiro muchísimo. Creo que Cien años de soledad es El Quijote de nuestra época, indudablemente.

"Vi la edición tan bonita que le hizo la Real Academia de la Lengua Española con motivo de sus 80 años y de los 40 de la obra. Antes de Cien años de soledad, Gabo ya había publicado obras magníficas como La mala hora, La hojarasca, El coronel no tiene quién le escriba, que es una joya absoluta.

"Sólo que al llegar a Cien años de soledad, de repente, se suelta el sol de su obra. Y ha seguido publicando libros magníficos como El amor en los tiempos del cólera, el primer tomo de sus memorias Vivir para contarla. Es un escritor admirable y excepcional que nos llena a todos, en el continente y en el mundo, de alegría y de ruido."

El poeta considera que los latinoamericanos "tenemos la suerte de contar con distintas maneras de hablar en español. Alfonso Reyes, Octavio Paz, José Emilio Pacheco escriben como mexicanos; los argentinos Jorge Luis Borges y Julio Cortázar escriben con los códigos propios de su país; los cubanos, como Alejo Carpentier, José Lezama Lima o Nicolás Guillén, hacen lo propio.

"Pero es importante que tengamos un idioma común, aunque el español no ha engendrado dialectos como sucede con el inglés o el francés. Es decir, en España como en Latinoamérica utilizamos un mismo lenguaje, pero con distintos matices, lo cual no es negativo. Suelo llamar riquezas a todo aquello que no hay necesidad de traducir de un país a otro porque las entendemos perfectamente."

Eclosión literaria en los años 60

Fernández Retamar, profesor de teoría y crítica literaria de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana, reitera que la literatura latinoamericana se ubica en un lugar honorable, "con esa eclosión particular de los años 60, aunque no es igual lo que ocurre ahora, porque en este tiempo hay un nivel más alto de creación tanto en América Latina como en el Caribe".

Por ello, considera que las políticas culturales en los países latinoamericanos son de gran importancia, siempre y cuando impulsen y estimulen la creación: "Una política cultural es buena cuando no interfiere en el escritor ni en el quehacer de sus obras".

El autor ha sido un fuerte crítico de la situación social de Cuba y de su literatura; por ejemplo, su libro Calibán (1971) es considerado un referente en estas cuestiones. Allí pone énfasis en la idea de que la Revolución fue y es necesaria para unir al pueblo cubano.

¿Cómo define la política cultural que se ejerce actualmente en Cuba?

Vivimos un buen momento, tenemos un ministro de Cultura, Abel Prieto, a quien con mucho cariño lo consideramos nuestro alumno. Es un hombre muy talentoso, dinámico, culto.

"Recuerdo a un escritor de Jamaica al que admiro, Rex Nettleford, quien decía: 'a mí no me interesa el ministro cultural, sino la cultura del ministro'. Por suerte, tenemos un ministro con vasta cultura, muy crítico, escritor notable de páginas valiosas sobre nuestro gran imaginero que fue Lezama Lima.

"Pero hablando claramente sobre la política cultural de Cuba, hay un incremento en este rubro después de la época tan difícil que pasamos en los años 90. Vivimos un renacimiento cultural en el que participan muchos jóvenes, y muchísimas mujeres -algo muy curioso- en el orden literario. Es muy visible la presencia de mujeres, tanto en la narrativa como en la poesía o en el ensayo."

El poeta cubano estará en Puebla hasta este jueves, como principal conferencista en las Segundas Jornadas Internacionales de Poesía Latinoamericana, organizadas por la Universidad de Tennessee y el Centro Cultural Espacio 1900, dentro de las cuales recibirá un homenaje.

Fuente: La Jornada

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