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Septiembre
Occidentes

Mediante una serie de paradojas literarias, el Nobel de Literatura portugués legitimó la existencia de un personaje del autor de El Aleph. Se trata de Herbert Quain, del célebre relato El jardín de los senderos que se bifurcan.

Saramago develó que un personaje de Borges vivió


El premio Nobel de Literatura portugués, José Saramago, se sumergió en los laberintos del escritor argentino Jorge Luis Borges para intentar desentrañar el misterio acerca de uno de sus personajes: Herbet Quain. El autor de El Evangelio según Jesucristo concluyó que no se trató sólo de una ficción sino que existió en la realidad.

En un texto publicado hoy por el diario italiano Corriere della Sera, el escritor portugués asegura que Herbert Quain –que según escribió Borges en su cuento "El jardín de los senderos que se bifurcan" murió en la ciudad de Roscommon y fue autor de varios libros, entre ellos The God of the Labyrinth– existió en la realidad.

Si bien no existen huellas digitales, cartas o fotos del protagonista del relato, Saramago concluye que "a fines de 1935, es decir, dos años después de la publicación de The God of the Labyrinth, un ejemplar de este libro, al menos un ejemplar, formaba parte de la biblioteca de una nave inglesa llamada Highland Brigada".

"Lo tomó en préstamo –agrega– un poeta portugués, Ricardo Reis, embarcado en Río de Janeiro, y de quien curiosamente, durante muchos años, se dijo también que no había existido". Reis es, a su vez, uno de los más conocidos heterónimos del poeta portugués Fernando Pessoa, y protagonista del libro de Saramago, El año de la muerte de Ricardo Reis.

"No es necesario haber estudiado lógica intuicionista –dice el autor de Memorial del convento– para comprender que dos proposiciones contradictorias no pueden ser, ambas, falsas. ¿Cómo se aplica esto a Ricardo Reis y Herbert Quain? Aceptando, aunque con un recurso a la paradoja, que si uno de ellos es auténtico, puede serlo también el otro".

El escritor sostiene que la "prueba" que encontró acerca de la vida de Quain radica en la "existencia material del libro" y explica: "Cuando desembarcó en Lisboa, el poeta Ricardo Reis, por olvido, no devuelve The God of the Labyrinth a la biblioteca (...). Digamos entonces que la existencia material del libro está demostrada por el hecho de que, en primer lugar, Ricardo Reis lo encontró y, en segundo lugar, lo lleva consigo al hotel".

Finalmente, el escritor portugués se "asombra mucho de que Borges no haya escrito, por ejemplo, El año de la muerte de Ricardo Reis", es decir, su propia obra. Y concluye: "Si Borges fue capaz de convertirse en Pierre Ménard y Herbert Quain, está claro que para él hubiera sido un juego de niños dar vida a Ricardo Reis. Tal vez no lo hizo justamente porque no era tan fácil".

Fuente: Perfil.com

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