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23
Febrero
Occidentes

Mario Vargas Llosa le asestó hace tres décadas un puñetazo a Gabriel García Márquez y rompió así una de las amistades entre escritores más intensas en la historia del continente.

Nuevas pistas sobre trompada más famosa de la literatura


Ahora que Gabo cumplió 80 años y recibe una lluvia de homenajes por los 40 años de la primera edición de "Cien años de soledad", han surgido nuevas pistas sobre los motivos de la trompada y un atisbo de reconciliación entre estos colosos de la novela latinoamericana.

Rodrigo Moya, un fotógrafo amigo de Gabo, publicó en el diario mexicano La Jornada una foto en primer plano del Nobel colombiano con el ojo izquierdo morado tomada dos días después del incidente y acompañó la imagen con un crónica repleta de nuevos y coloridos detalles sobre el altercado.

Los hechos ocurrieron una tarde de febrero de 1976 en un cine de Ciudad de México en el que la intelectualidad latinoamericana se reunió para el lanzamiento de una película del director cubano René Cardona.

Los dos autores llevaban un tiempo sin verse y cuando Gabo, quien apadrinó al segundo hijo de Vargas Llosa, vislumbró al novelista peruano se le acercó con los brazos abiertos para saludarlo.

"Vargas Llosa lo recibió con un golpe seco que lo tiró sobre la alfombra con el rostro bañado en sangre", relató Moya. Desde entonces los dos autores al parecer no han cruzado una sola palabra.

Las hipótesis sobre la disputa han incluido celos profesionales, divergencias ideológicas (Vargas Llosa, que compartió el enamoramiento de Gabo con la Revolución Cubana rechazó por esa época sus orígenes izquierdistas) y líos de faldas.

"Eran como hermanos en la década de los 60 en Barcelona", dijo Gerald Martín, un biógrafo de Gabo. "Las versiones van desde las más inocentes sobre Gabo aconsejando (a la esposa de su amigo), hasta las más escabrosas que uno se puede imaginar", añadió.

Según Moya, las razones no fueron tan novelescas: "los García Márquez habían tratado de mediar en los disturbios conyugales entre Vargas Llosa y su esposa Patricia, acogiendo sus confidencias", escribió en La Jornada.

"Como suele suceder, los consejos o comentarios de la pareja colombiana rebotaron hacia Vargas Llosa cuando éste volvió al redil y se reconcilió con su esposa. Y lo que sea que hubiese dicho o sucedido, el caso es que el peruano se sentía gravemente ofendido, y su furia la resolvió de aquella manera expedita y salvaje", añadió.

El misterio sigue flotando sobre el altercado y los dos autores se han negado en repetidas ocasiones a discutir el tema. "Se trata del verdadero nudo gordiano de sus biógrafos", dijo Dasso Saldívar, quien escribió una biografía de más de 500 páginas sobre Gabo.

Las razones "son de índole privada, tema sobre el cual no han hablado ni hablarán", agregó el biógrafo.

Para Saldívar, el testimonio de Moya parece confirmar las sospechas que los García Márquez le aconsejaron a Patricia divorciarse de Vargas Llosa.

El cisma que se abrió entre los dos autores solo dio este mes algunas señales de cicatrizar.

Vargas Llosa, autor de "Historia de un deicidio", un análisis literario magistral sobre "Cien años de soledad", que prohibió publicar después del puñetazo, autorizó incluir algunos extractos en una edición conmemorativa de la novela.

La nueva edición será lanzada por la Real Academia Española, un honor concedido hasta ahora únicamente al Quijote de Miguel de Cervantes que le presentarán a Gabo para inaugurar el IV Congreso Internacional de la Lengua Española la próxima semana en Cartagena.

"Le quitó la llave al candado... es una buena señal", dijo Jaime Bernal, miembro de la Academia Colombiana de la Lengua.

Pero Vargas Llosa será una de las ausencias más notorias en ese festival donde estaría el mexicano Carlos Fuentes, quien junto con el novelista peruano y Gabo conforman "la sagrada trinidad" de la literatura moderna latinoamericana, según Bernal.

Saldívar aseveró que Gabo y Vargas Llosa tuvieron un recorrido extrañamente paralelo antes de ser famosos.

Ambos fueron criados por sus abuelos maternos, conocieron tarde a sus padres, que rechazaban su vocación literaria; los dos empezaron a ganarse la vida trabajando como periodistas de provincia y vivieron empobrecidos en París mientras escribían sus primeras novelas.

El resultado de esas similitudes fue una "amistad intensa y extensa", pero fueron las contingencias de la vida y no un simple puñetazo lo que los separó, lamentó Saldívar.

Fuente: El Paso Times

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