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Una obra que ha ido cobrando peso específico hasta ser reconocida como una de las más grandes de la literatura del medievo que, junto a la Chanson de Roland, conforma el paradigma de la épica medieval.

Cumple 800 años el Cantar del Mío Cid


Desde que a finales del siglo XIX Menéndez Pidal transcribió el códice del Cantar de Mío Cid que actualmente se conserva en la Biblioteca Nacional, en Madrid, a nadie se le escapa que este cantar de gesta, que este año celebra su 800 aniversario, es la primera gran obra en lengua castellana.

Si bien su estructura es la de una composición poética, los especialistas, como Martín de Riquer, prefirieron siempre la denominación de cantar ya que el término poema se reservaba hace ocho siglos a las composiciones escritas en latín, lo que aconseja considerar la obra que cuenta los avatares del héroe de Vivar como un cantar de gesta.

El Cantar de Mío Cid es una obra anónima que narra las hazañas, aventuras y desventuras vividas por Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, durante sus últimos años de vida. Consta de 3.735 versos en lengua romance, de una extensión variable y sin división en estrofas pero agrupados en series con una misma rima asonante.

Una obra de Gonzalo de Berceo, Los milagros de nuestra Señora, compite en esta liga pionera: el representante más acreditados del mester de clerecía y (según los estudiosos) primer poeta español escribió esta hagiografía de la Virgen después de 1252. Son cálculos aproximados, pero lejos de la exactitud. Sin embargo, los expertos apuntan que el Cantar de Mío Cid pudo ser escrito entre los años 1195 y 1207, año en que se fecha la única copia conservada, posiblemente transcrita por un hombre culto, quizás un notario o un letrado acostumbrado al manejo del lenguaje jurídico y buen conocedor de toda la región colindante entre Burgos y la Extremadura aragonesa y castellana en la que se vivía lo que se denominó como "espíritu de la frontera" entre cristianos y musulmanes, y donde surgieron los conocidos como mudéjares, tan bien reflejados en la pieza épica.

Se desconoce también el verdadero título original de la obra, en el que muy probablemente figurasen los términos gesta o cantar, que son los que con más frecuencia se repiten a lo largo del poema que ha llegado hasta nosotros casi completo puesto que tan sólo faltan en el manuscrito original tres páginas, entre ellas la primera.

El único ejemplar que se conserva del Cantar se custodió durante el siglo XVI en el Archivo del Concejo de Vivar de donde pasó a un convento de monjas en la misma localidad antes de comenzar un complicado peregrinaje que concluyó con su adquisición por parte de la Biblioteca Nacional en 1960.

Son 74 hojas de pergamino repartidas en once cuadernos y encuadernadas en el siglo XV con una tabla forrada con orlas estampadas que en su día tuvo dos manecillas para su cierre. El gran protagonista, Rodrigo Díaz de Vivar, es un héroe atípico, revestido de toda su humanidad y que destaca sobre los demás por sus virtudes y su proverbial valor. El Cid es el centro de este relato de aventuras, intrigas, batallas, historias de fidelidad y traición, y culto al honor y la gallardía.

Fuente: Huelvainformación

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