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Son muy pocos los hinchas del fútbol argentino que pueden decir, con orgullo, que un Premio Nobel de Literatura moría por los colores de uno. Los de Racing pueden darse ese lujo: Albert Camus era suyo.

Albert Camus y su amor por la Academia Racing Club


Para los pocos que no sepan quién era Camus, hay que decir que el tipo era un genio. A los 29 años había escrito una obra cumbre "El Extranjero" y hubiera dado al mundo muchas obras geniales más si no hubiera muerto en un accidente de autos el 4 de enero de 1960, a los 46 años.

Camus era argelino, como Zidane. Y triunfó en Francia, como Zidane. Como Zidane, jamás olvidó sus orígenes y siempre luchó por su tierra oprimida. Nunca le pegó un cabezazo a nadie, pero rompió con otro genio como él, Jean Paul Sartre, furioso con el comunismo que defendía Sartre y que Camus denunciaba por criminal en los años 40 y 50.

Albert, un filósofo en estado puro, tenía una frase fabulosa, entre tantas: "Todo lo que sé de moral se lo debo al fútbol".

A los diecisiete años descubrió que era tuberculoso. Y lo taladró una profunda tristeza que signó su vida y su obra. Y su fútbol. Atado para correr, se hizo arquero. Y defendió los colores del Racing de la Universidad de Argelia (RUA), una camiseta a listones blancos y celestes.

El 12 de agosto de 1949, invitado por la escritora Victoria Ocampo, Camus llegó a Buenos Aires para dar un ciclo de conferencias. El año en que Racing, con Simes y Sued, estaba por ganar el primero de sus tres títulos consecutivos, hazaña difícil de repetir como se vio hace poco.

Dice Camus cuando recuerda su paso como arquero del RUA: "No sabía entonces que veinte años después, en las calles de París e incluso en Buenos Aires (¡Sí!, ¡Me ha sucedido!) la palabra Racing mencionada por un amigo con el que tropecé, me haría saltar el corazón tan tontamente como fuera posible (...) porque usan las mismas camisas que el RUA, azul con rayas blancas". Camus admite que va a ver al Racing de París porque se parece a su RUA de Argel: "Juega científicamente, pierde partidos que debería ganar..." Cualquier semejanza con el Racing de Merlo...

A Camus no le fue bien en Buenos Aires. El gobierno de Juan Perón quiso leer antes las conferencias que iba a dar, y el tipo no lo toleró. Además, una gran actriz de entonces, la española Margarita Xirgu, había interpretado una sola vez su obra teatral "El Malentendido", censurada también. Camus pegó un portazo y se fue.

Después Albert olvidaría nombres de presidentes y de funcionarios censores. Pero jamás olvidó a Buenos Aires, a Racing y a sus colores. Esos son los pequeños placeres que sólo dan el fútbol y los libros.

Por Alberto Amato

Fuente: Clarin.com

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