Domingo
20
Agosto
Occidentes

Casa de Fernández Blanco
Hipólito Yrigoyen 1420
Ciudad Autónoma de Buenos Aires
Argentina
54-11-4327-0228 int. 216
mifb_prensa@buenosaires.gob.ar

La Casa de Fernández Blanco

En 1860 crecía en el límite oeste de la Ciudad un importante agrupamiento de chacras y casas quinta de familias acomodadas, como consta en los registros de las parroquias de Monserrat y La Piedad. Con seguridad, los Fernández Blanco se hallaban establecidos en la zona desde esos primeros tiempos. Al despuntar el siglo XX, con la apertura de la Avenida de Mayo, los barrios de Monserrat y La Piedad se habían transformado en la zona más moderna y con mayor concentración cultural y comercial de la Ciudad de Buenos Aires. Hacia la década de 1880, luego de sus nupcias, Isaac Fernández Blanco decidió comprar la casa contigua a la de sus padres, en la calle Victoria (hoy, Hipólito Yrigoyen) 1418. Aún en 1882, fecha de la primera remodelación, esta casona mantenía un desarrollo de planta de tipo colonial. A un primer patio, rodeado de habitaciones principales, le seguía otro abierto, y a éste, un tercer espacio de caballerizas y servicios. De esta primera etapa subsisten algunas paredes pintadas, los techos de ladrillo y vigas de quebracho, y parte del sistema sanitario anterior a la peste de 1871.

Luego de una larga estadía en París, en 1901, Isaac Fernández Blanco regresó para instalarse en su casa. Eligió remodelar esta antigua casona a la manera de los palacetes del nuevo entorno, ya que el epicentro de la vida social se desarrollaba a pocos metros de su domicilio: allí se emplazaban los hoteles de primera categoría, las firmas de abogados y escribanos prominentes, las grandes tiendas, los cafés, los restaurantes, los teatros, los nuevos edificios públicos.

Es probable que Fernández Blanco tuviera un proyecto personal, no obstante, contrató a uno de los mejores arquitectos del momento, Alejandro Christophersen, para ampliar y redecorar su casa, combinando la tradición con toques de modernismo.

El personaje y su casa, que paulatinamente fue convirtiendo en museo, no eran extraordinarios en aquel entonces; sin embargo, hoy representan una época, una manera de vivir y la transformación arquitectónica de nuestra ciudad, de la que cada vez quedan menos testimonios.

El Museo de Arte Hispanoamericano fue fundado en ese domicilio por el propio Isaac Fernández Blanco en enero de 1922, luego de la donación de su colección a la Ciudad de Buenos Aires. Funcionó allí hasta que un decreto de 1943 trasladó el Museo de manera definitiva al Palacio Noel, en Suipacha 1422. La casa original de Fernández Blanco tuvo diversos destinos como edificio administrativo de la comuna hasta que, en 1999, fue devuelta a la égida de la Secretaría de Cultura del Gobierno de la Ciudad.

La producción artística de los siglos XIX y XX, que integra el patrimonio del Museo Fernández Blanco, es hoy cautiva del marco virreinal que esa institución forjó en el imaginario del público. Los bienes referidos conforman el cincuenta por ciento del acervo y permanecen relegados a los depósitos.

Hacia 1850, los argentinos se alejaron de la tradición hispana para dedicarse a construir lo que entendían como la Argentina Moderna. Partiendo de la Reorganización que sucedió al gobierno de Rosas hasta la fiesta interminable del Centenario, la Casa y la Colección Fernández Blanco ofrecen la posibilidad de describir el florecimiento de la sociedad de comerciantes devenidos en terratenientes: el reinado del eclecticismo, el surgimiento de la primera generación de pintores argentinos, el paso del daguerrotipo (práctica de pocos) a la fotografía (al alcance de todos), la visita de las grandes compañías líricas y personalidades extranjeras, el proyecto aluvional de país, las preocupaciones científicas del positivismo y los avatares de la mala vida.

La generosidad y la amplitud del legado hoy permiten abarcar y definir mejor dos períodos singulares de nuestro desarrollo histórico y creativo: el mundo colonial y su representación, en la sede de Suipacha 1422, y el devenir de nuestra identidad republicana, en esta casona de Hipólito Yrigoyen 1418. Es además la oportunidad de presentar, en forma conjunta, el criterio museográfico de finales del siglo XIX (lo que aquella generación entendía por museo) y el que hoy en día prevalece, donde no pueden desatenderse el grado de atracción del producto, el nivel académico de lo que se divulga y la preservación del patrimonio.
Las artes aplicadas son el reflejo que una sociedad proyecta sobre sí misma para autodefinirse y resaltar sus diferencias. A través de ellas se puede narrar una misma historia en dos espacios distintos, vinculados por una misma idea y fortalecidos por un mismo guión.

De esto se desprende:

• La necesidad de generar un guión museológico (lo que se pretende narrar) y museográfico (cómo y a través de qué medios se narrará) que vincule ambas colecciones, virreinal y republicana, y ambas sedes, el Palacio Noel y la Casa Fernández Blanco, con contenido académico, lenguaje de divulgación y una presentación atractiva.

• El rescate de una colección dispersa para ponerla a disposición de sus verdaderos dueños: el público de la Ciudad de Buenos Aires.

• El rescate de un inmueble prototipo de las grandes casonas del novecientos, articulándolo con su entorno. Con ese fin se procederá a restaurar los ámbitos más nobles y a adaptar museográfica y tecnológicamente la totalidad de la casa.

• La oportunidad de replantearnos los museos de artes aplicadas como algo más que la extensión y el recuerdo de quienes los fundaron.

El desarrollo de este proyecto posibilitará contar con los espacios técnicos específicos para albergar colecciones que fueron donadas a la institución y que el Museo está gestionando actualmente, lo que provocará un efecto multiplicador para donaciones futuras.

Pronto, la restauración de esta casa devolverá a la Ciudad de Buenos Aires una pequeña porción de aquel momento en que todos pensaron que los sueños de progreso sin límites podían ser realidad. En el año 2009 se abrieron al público las puertas de la Casa Fernández Blanco, en la que se presentan actualmente diversas exposiciones.

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